Historia

La historia de la mahonesa hay que enmarcarla en la batalla de Menorca. Una batalla naval y terrestre que tuvo lugar entre mayo y junio de 1756 en el inicio de la Guerra de los Siete Años, y que enfrentó a Francia e Inglaterra por el control de la isla de Menorca, punto estratégico del Mediterráneo occidental.

El Almirante John-Byng por el pintor Thomas Hudson

El Almirante John-Byng por el pintor Thomas Hudson

Este combate  (20 de mayo de 1756) oponía  la flota francesa, comandada  por el Conde de Galissonière a la del Almirante británico John Byng, que había llegado a Menorca  para rescatar a la isla del recientemente aterrizado  ejército del mariscal de Richelieu.  La retirada de la flota británica el 29 de junio deja  la isla en manos de Francia hasta el final de la guerra.

John Byng pagó con su vida esta derrota, después de que un consejo de guerra le condenara a la pena capital.

Menorca permanece bajo mando francés hasta 1763,  que vuelve a manos británicas por el Tratado de París.

Es en este contexto cuando la mahonesa empieza a adquirir presencia.

Con anterioridad a 1756 no se conocía esta salsa, ni había sido mencionada en ningún libro de cocina europeo. En este año se produce la invasión francesa a Menorca. La receta más parecida proviene del libro de cocina español del siglo XIV titulado: Llibre de Sent Soví, de autor desconocido, y la describe, en catalán, como allioli. Esta salsa balear tradicional que se utilizaba también en el resto de la Corona de Aragón.

Mariscal-Richelieu

Louis François Armand de Vignerot du Plessis

Cuando el 18 de abril de 1756 el Mariscal Richelieu, Louis François Armand de Vignerot du Plessis (sobrino-nieto del Cardenal Richelieu), y sus allegados atacan el Fuerte de San Felipe de Mahón e invaden la isla, tienen la ocasión de probar la salsa all-y-oli con gran sorpresa. Copiaron la receta de su elaboración y la llevaron a Francia, donde se dio a conocer. Allí, por cuestión de gusto, le quitaron el ajo y al resultado lo denominaron mahonnaise (de Mahón).

 El cocinero de Louis François Armand du Plessis, duque de Richelieu, dice que la creó para celebrar la victoria del duque sobre los británicos en el puerto de Mahón en Menorca y que en honor de dicho pueblo se le puso el nombre.

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El historiador Lorenzo Lafuente menciona el siguiente diálogo:

El duque de Richelieu, preocupado con el plan de ataque general, vagaba cierta noche por las calles de Mahón, sin acordarse de tomar alimento, y apremiándole el hambre, entróse muy tarde en una fonda para pedir de comer. Al decirle el fondista que ya no quedaba nada, le rogó lo mirara bien, y registrando aquél la cocina, halló unas piltrafas de carne, de ingrato aspecto, diciéndole:


—Señor, es lo único que hay, y no es decente para vuestra Excelencia


—Arréglalo como puedas, que en tiempo de hambre no hay pan duro.
Hízolo así el fondista, y se lo presentó con una salsa que fue tan grata al duque, que hubo de preguntar qué salsa era aquella tan sabrosa.

Salida de la escuadra francesa el 10 de abril de 1756 para atacar el puerto de Mahon, obra de Nicolas Ozanne

Salida de la escuadra francesa el 10 de abril de 1756 para atacar el puerto de Mahon, obra de Nicolas Ozanne

—Señor, es simplemente una salsa de huevo.


—Pues dígame cómo se hace que lo voy a apuntar.


Así lo hizo, y le dijo al fondista que en lo sucesivo se llamaría salsa a la mahonesa. Con ese nombre la dio a conocer cuando regresó a Francia.

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Otras versiones

Un hallazgo fortuito

Según referencias, sería conocida a raíz del cerco de Mahón por las tropas francesas, allá por el siglo XVIII, cuando un prisionero francés recibía como único alimento un huevo y aceite.

Aburrido todos los días de la misma alimentación, un prisionero rompió el huevo de mala gana en un recipiente, poniendo encima el aceite y con un pequeño palo que tenía a su alcance fue moviendo instintivamente esa mezcla; cuando observó que había emulsionado (ligado), quedó sorprendido. Una vez terminada la conquista del archipiélago balear (por tercera o cuarta vez) por los españoles, dicho prisionero llegó a formar parte del servicio del cardenal Richelieu, quien conocía esta mezcla a través de este personaje.

Las versiones románticas

En otra leyenda, más romántica, se le atribuye el hallazgo a un noble oficial del ejército sitiador, a quien una dama mahonesa (de Mahón), prepararía amorosamente la susodicha salsa. Según parece, los descendientes de la dama guardan cartas remitidas desde París en las que el galán manifiesta su añoranza, tanto de la presencia de la dama como de los platos de la amada, entre los que cita la mahonesa.

También se dice que una ilustre dama menorquina, ocasional amante del duque de Richelieu, le obsequiaba frecuentemente con esta salsa; y tanto le gusto al francés que le pidió su receta, prometiéndole en su honor, darle el nombre de mahonesa.

Fuente: Wikipedia



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